Archivos para diciembre, 2006

diciembre 29, 2006

Feliz Año

Se acaba este año, y ¡qué les parece!
Desde que puse el contador y me cambie a blogger beta he pasado las 500 visitas.
Esto es algo que me hace terminar muy contento el año.
Agradezco a todosmis lectores, TODOS sus comentarios.

Nos vemos el próximo año, con muchos temas pendientes que conversar.

diciembre 27, 2006

Corrupción y Legitimidad

Las últimas acusaciones de la derecha contra la Concertación son exageradas y contraproducentes para el país. Y, como casi todas las acusaciones políticas de esa línea, se basan en la forma (mediática) y no en el fondo.

Decir que ha existido una política concreta de desviar fondos con fines políticos es exagerado, aunque sí haya sucedido. Más exagerado aun es decir que debido a eso los gobiernos de la Concertación no son legítimos.
La corrupción existe, del mismo modo que existe en el resto de la vida pública del país. Eso no la justifica, simplemente, descalifica al acusador que es y ha sido igual de corrupto. En el fondo, no hay credibilidad y no puede haber credibilidad en las acusaciones, simplemente la búsqueda de meter el bichito a través de los medios de comunicación que al final siempre terminan alejando a más personas de la política y de la participación.
Decir que la Concertación no es legítima por desviar fondos para los partidos de la Concertación es falso. Es quitarle importancia a los ciudadanos que han votado por la Concertación. Pero a la vez es confundir aun más a las personas. La legitimidad no tiene que ver exclusivamente con las elecciones, sino con el origen del poder.
En ese sentido ni la Concertación ni la derecha reconocerán nunca que el origen del poder (la constitución de 1980) es ilegítimo.
La sociedad chilena ha terminado aceptando, acostumbrándose a una situación política impuesta, y que tiene muchas limitaciones. El origen de esa situación ya está pasando al olvido, los ciudadanos votamos, en la mayoría de los casos, por lo que pensamos que es el mal menor. Somos impulsados al olvido y al descontento por los medios de comunicación, que tergiversan el sentido de la política, y más encima, aparecen personajes como Schaulsohn que nos confunden todavía más.
El asunto está claro: no hay que creer en la derecha, y hay que dudar de la Concertación.
Qué necesitamos: lo que no podemos tener, un nuevo referente de izquierda que venga a renovar con más credibilidad y utopías la política chilena.
diciembre 14, 2006

Una vuelta por nuestro continente

Luego de la ronda de elecciones, un pequeño comentario sobre la situación del Continente:

Venezuela: Tenemos a un Chavez reelecto con mucho apoyo popular y con un proyecto aceptado y consolidado. El aspecto positivo ha sido que ha extendido su influencia por el continente y proyectos semejantes han surgido en otros países. Habría que ver cómo se manifiesta este apoyo al momento de que los gobiernos de países con menos gobernabilidad como Ecuador y Bolivia entren en crisis.
El lado negativo es la falta de discriminación en el apoyo a nuevos proyectos de izquierda y/o nacionalistas. Es distinto apoyar a Evo Morales que a Umala en Perú o a Ortega en Nicaragua.

Bolivia: enfrenta su principal desafío en la constituyente, sus principales problemas en las relaciones con la oposición que está insentivando la idea de ingobernabilidad y división del país a través de su control de la prensa; y por otra parte, la crisis al interior de sus filas al no tener una base de personas con formación para ejecutar políticas públicas en todos los ámbitos de gobierno. Si no enfrenta esos problemas, la pista se pondrá muy cuesta arriba para Evo Morales.

Ecuador: aquí ganó Rafael Correa, que no tiene el respaldo de ningún partido político. En realidad, se vuelve problemático para cualquier presidente gobernar sin parlamentarios que respalden, sobretodo cuando también se quiere refundar el país a partir de una nueva constitución. Se ve difícil.

Nicaragua: se ha querido poner en la misma línea de los anteriores gobiernos a Daniel Ortega en Nicaragua, pero el sandinismo ha derivado más bien en un caudillismo acomodado al libre mercado. Muchas dudas respecto a la corrupción e incluso escándalos sexuales hacen difíciles tener esperanzas en un cambio más de fondo en este país. Cómo dije antes, el apoyo de Venezuela es desconcertante, no habla de una renovación o de un proyecto político nuevo, sino de estrategias de la vieja política para combatir con Estados Unidos.
Realmente es decepcionante que se apoye a Ortega en vez de al MRS (Movimiento Renovador Sandinista).

Brasil: Finalmente Lula supo reponerse a los escándalos de corrupción que la prensa de derecha ocupo de principal arma electoral (el tema de los medios de comunicación es clave para entender el poder de la derecha en nuestro continente). Junto con Venezuela se debe consolidar como el principal proyecto progresista. Aunque con las declaraciones de Lula en el último tiempo, cada vez aparecen más dudas.

Habrá que ver si todos, o aunque sea, algunos de estos proyectos pasan más allá de sus líderes políticos y democratizan profundamente sus sociedades.

diciembre 12, 2006

Sobre el jucio de la historia


Frente a los sucesos del fin de semana que han vuelto a hacernos recordar nuestros rencores inconclusos como país, una de las frases más utilizadas ha sido alguna variación de la siguiente frase:

“La historia juzgará”.

Lo anterior tiene muchas implicancias e intentaré expresar algunas, y criticar su falta de fundamentos.

1. La historia no juzga, porque no hay ningún mandato constitucional que le permita administrar justicia.

2. La historia puede ser entendida como una institución, y como tal, puede hacérsela aparecer como un ente objetivo, sabio, e imparcial. Lo cierto es que la historia es escrita por los ganadores, es decir, por aquellos que le dieron legitimidad al gobierno que existió en Chile entre 1973-1990.

3. Permítanme una imagen: La historia es entendida como un “despeje”, y quienes utilizan la frase antes mencionada, los políticos del partido que corresponda, son los arqueros que chutean la pelota lo más lejos posible de su arco. Si la pelota está lejos el peligro de gol tiende a reducirse, y el político puede preocuparse de posar tranquilo, y disfrutar el partido.

4. Finalmente, esta referencia a la historia, juzga el presente. Nosotros los del presente, no somos capaces de juzgar, el estar inmersos y comprometidos en los hechos nos impide emitir una opinión. Hagamos el ejercicio de aplicar esa misma lógica a otros ámbitos: “No podemos hacer nada con la contaminación de los ríos por parte de la empresa privada, la historia juzgará a esas empresas”. “No podemos opinar respecto al conflicto con los mapuches, debe ser la historia la que juzgará”.

A los que hay que juzgar ahora son a los que no juzgaron cuando debieron.