Estuvimos todo este primer semestre concentrados en el Transantiago y en la mala evaluación ciudadana al gobierno. Hasta la gente de Arica o Punta Arenas tenìa algo que decir sobre los problemas de transporte en la capital del país. En los últimos días gracias a los jueces con sus polémicos fallos y la reforma al sistema judicial a vuelto a aparecer el famoso tema impuesto a la agenda pública por la derecha política del país, y que se ha transformado en el caballo de batalla de cualquier político que se precie de tal: la delincuencia.
Estábamos en eso, en más de lo mismo, cuando el Obispo Goic nos plantea una profunda renovación de la agenda pública, ahora sí, mucho más conectada con la realidad de la ciudadanía: el sueldo ético.Los polìticos se han visto obligados a salir de sus tranquilos guiones preestablecidos y manifestarse públicamente a favor o en contra de la propuesta del presidente de la Conferencia Episcopal, y algo de frescura en la discusión política se ha producido. Claro, nos molesta cuando la Iglesia habla de moral sexual, pero cuando aportan a la agenda social y política del país, por favor que hablen
















