Una persona que admiro mucho es Edward Said. Admiro lo que he podido conocer de él: su vida, sus libros, sus actitudes frente a la situación política de su país: Palestina, su coherencia hasta la muerte. En realidad, si no hubiese llegado a mis manos casi por casualidad su libro Representaciones del Intelectual, que reúne una serie de conferencias para la BBC, probablemente nunca habría empezado a escribir este blog.
Es por eso que frente a lo que sucede en este momento en la Franja de Gaza, no puedo más que sentir una profunda rabia. Leía en el blog de Saramago lo poco que podemos hacer con las palabras, lo poco que le podemos exigir, y en realidad es algo que podemos aplicar a todas las formas de arte, como los esfuerzos de Said y Barenboim por hacer música con judíos y palestinos: ¿de qué sirve que un grupo de jóvenes toquen juntos si después la música es silenciada por el odio y la muerte?
Lo que sucede en la Franja de Gaza es profundamente desesperanzador: sobre el futuro de la humanidad, sobre el respeto de los demás, sobre el propio sentido de la vida, sobre nuestra insignificancia.
Algunos links:
Declaración política de las Fuerzas de la Izquierda Palestina.
Jóvenes judíos protestan contra su gobierno y son detenidos.
Saramago interpela al “cambio” de Obama… y su silencio.















