Archivos para ‘Pueblo Mapuche’

septiembre 7, 2010

Declaración de Cientistas Sociales de la Macrorregión Sur de Chile en relación a la huelga de hambre de 34 presos mapuche

A las comunidades regionales, a la sociedad chilena, al gobierno, al Estado y a los pueblos indígenas:

Los cientistas sociales y académicos de la educación superior de cuatro universidades del sur de Chile, abajo firmantes, deseamos expresar nuestra opinión por la situación que atraviesan desde hace más de 50 días 34 presos mapuche en huelga de hambre en las cárceles de Concepción, Temuco, Angol, Lebu, Valdivia y Chol Chol.

Como académicos sensibles y solidarios con las demandas y aspiraciones del pueblo mapuche, así como de la sociedad chilena en general, deseamos manifestar nuestra más profunda preocupación por la vida de estas 34 personas que, a través de una práctica de no violencia activa, solicitan el fin de la aplicación de la ley antiterrorista que en Chile se ha aplicado principalmente a los mapuche; el derecho al debido proceso; la limitación de la justicia militar, entre otras demandas.

Estamos convencidos que la situación actual del pueblo mapuche y sus demandas son ecos de una situación de injusticias históricas así como a la reiterada falta de comprensión intercultural y a la lógica de negación del que ha sido objeto por parte del Estado, de la sociedad chilena y de sus instituciones. Todas las investigaciones que los cientistas sociales llevamos adelante en la macrorregión sur permiten demostrar el modo concreto en que se han llevado adelante estos procesos de negación y subordinación del pueblo mapuche a través de una larga historia de desencuentros.

Asimismo, esta situación sociohistórica se torna mucho más compleja en la medida que el modelo económico predominante no se ajusta o es contrario a las dinámicas específicas de las comunidades indígenas, obligándolas a vivir de un modo marginal y en situación de pobreza estructural, o en su defecto a buscar en la migración la solución particular a esta situación de pobreza endémica. Con esto la sociedad global pierde la oportunidad de que parte de sus habitantes contribuyan al desarrollo democrático y justo de este país.

Desde hace algunas décadas asistimos en estas regiones a un proceso de creciente organización de las comunidades mapuche, lo que permite avizorar nuevos modos de liderazgo y participación política que son esenciales para una superación de la situación de pobreza, así como acontece entre todos los pueblos indígenas de América Latina, y tal como lo reconocen la Declaración de Naciones Unidas sobre Derechos de los Pueblos Indígenas y el Convenio 169 de la OIT, ambos instrumentos suscritos por el Estado Chileno.

Distintas instancias internacionales y nacionales, como la Relatoría de Naciones Unidas sobre Derechos y Libertades Fundamentales de los Pueblos Indígenas, el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas y sus órganos de tratados y el recién creado Instituto Nacional de Derechos Humanos de Chile, han planteado la necesidad que el Estado chileno reconozca y respete los legítimos derechos de los pueblos indígenas en Chile, así como la necesidad de no criminalizar la protesta social mapuche, como lo demandó el Relator Especial de Naciones Unidas Rodolfo Stavenhagen tras su visita del año 2003.

Por lo mismo, una situación histórica tan compleja como la vivida en estas regiones, en sus dimensiones económicas, políticas y culturales, no puede intentar resolverse por medio del uso de instrumentos jurídicos, como la ley antiterrorista, que no son adecuadas ni para la sociedad chilena ni para las movilizaciones y demandas de los pueblos indígenas.

Consideramos que es tiempo de avanzar hacia un Estado profundamente democrático que al celebrar sus 200 años de vida republicana que se reconozca como un país multicultural. Y en este sentido reconocer los derechos de los pueblos indígenas sobre sus tierras y territorios ancestrales, en particular sus demandas de participación política, consulta y autonomía cultural, y económica como otros países democráticos lo han asumido. En este sentido, la estructura jurídica nacional necesita avanzar en los lineamientos propios de una “política del reconocimiento”, que busque fortalecer los derechos universales y diferenciados de las personas y comunidades.

Reafirmamos que los pueblos indígenas de Chile, y los mapuche en particular, sean reconocidos en su aspiración a vivir en una país multiétnico, exentos de discriminación y exclusión, donde se les reconozcan sus derechos específicos, su historia y conocimientos ancestrales, sus formas de vida y sus proyectos políticos, económicos y sociales.

Como académicos sostenemos que en este Chile del Bicentenario es fundamental que la sociedad y el Estado chileno se abra al reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas porque sólo de esta manera lograremos construir una sociedad chilena efectivamente democrática, basada en la diversidad y donde la diferencia sea un valor y no un estigma negativo muchas veces basado en la discriminación.

Hacemos un llamado urgente a las autoridades, a los poderes del Estado, a los pueblos indígenas y a todas las instituciones y organizaciones civiles para que agoten todas las alternativas posibles que lleven esta situación tan extrema a buen término. Convocamos a los distintos actores a sumarse a una mesa de trabajo con el fin de encontrar puntos de acuerdo. Es hora de dialogar, está de por medio el respeto a la vida, la dignidad de las personas y los derechos fundamentales consagrados en la normativa nacional e internacional.

Los académicos y académicas firmantes

Karen Alfaro Monsalves, historiadora

Andrea Aravena, antropóloga.

Álvaro Bello, antropólogo

Marcelo Berho, antropólogo

Wilma Bragado, antropóloga

Noelia Carrasco, antropóloga

Carlos del Valle, periodista

Fernando Díaz, teólogo

Carla Donoso O., antropóloga

Juan Jorge Faundes, abogado

Jaime Flores, historiador

Yanko González, antropólogo.

Debbie Guerra, antropóloga

Alejandro Herrera, antropólogo

Fabien Le Bonniec, antropólogo

Rosamel Millamán, antropólogo

Roberto Morales, antropólogo

Jorge Pinto, historiador

Maria Pia Poblete, antropóloga

Claudio Robles, historiador

Nabil Rodríguez, antropólogo.

Andrés Roldan, sociólogo

Gonzalo Saavedra, antropólogo

Ricardo Salas, filósofo

Mario Samaniego, filósofo

Lilian Sanhueza, trabajadora social

Juan Carlos Skewes, antropólogo

Maria Eugenia Solari, antropóloga

Sergio Toro, cientista político

Jorge Troncoso, antropólogo

Francisco Vega, cientista político

Olga Vásquez, antropóloga

Aldo Vidal, antropólogo

Guillermo Williamson, educador

José Manuel Zavala, antropólogo


Álvaro Bello M.
Dr. en Antropología
Villarrica, Región de la Araucanía
Chile

Fono: (56-45) 414773
Móvil: (56-09) 82890251

http://www.flickr.com/photos/region-invisible/

www.laregion-invisible.blogspot.com

marzo 3, 2010

Campaña por Tirúa

CAMPAÑA DE RECOLECCIÓN DE ALIMENTOS Y ARTICULOS DE PRIMERA NECESIDAD

EN AYUDA DE TIRÚA SECTOR HABITADO MAYORITARIAMENTE POR COMUNIDADES MAPUCHE LAFKENCHE

SE RECIBIRAN LAS AYUDAS EN :

PINTO Nº 61 CERCA DEL MUÑOZ HERMANOS

MONTT 1151 OF 301


Temuco

EL VIERNES 5 MARZO EN LA MAÑANA PARTIRA UN CAMION RUMBO A TIRUA Y SUS ALREDEDORES

SOLIDARIDAD Y FRATERNIDAD CON LOS HERMANOS QUE SUFREN

LINks con información:

http://www.elranco.cl/2010/03/atencion-la-union-debe-ayudar-a-tirua-segun-comite-de-emergencia-comunal/

octubre 27, 2009

Declaración Académicos Escuela Trabajo Social UC Temuco

DECLARACIÓN PÚBLICA DE LOS/AS ACADEMICOS/AS DE LA ESCUELA DE TRABAJO SOCIAL DE LA UNIVERSIDAD CATOLICA DE TEMUCO

Los académicos de la  Escuela de Trabajo Social de la Universidad Católica de Temuco, deseamos manifestar públicamente nuestra preocupación por los últimos acontecimientos de violencia que se han vivido en la región de la Araucanía, en el marco de relaciones sociales caracterizadas por la intransigencia en las posturas planteadas, la incapacidad de establecer un diálogo activo y simétrico, junto al no reconocimiento e invisibilización de las demandas históricas y contemporáneas que afectan a nuestros hermanos mapuche.

Queremos señalar nuestra preocupación ante situaciones como:

  1. El atropello sistemático de  los Derechos Humanos, a miembros de las comunidades mapuche, los cuales han sido violentamente reprimidos por la acción dirigida desde los distintos aparatos del Estado, obstaculizando un proceso de diálogo y negociación necesario e imprescindible para construir una cultura de la paz.
  2. La violencia excesiva e innecesaria recibida por algunos estudiantes de nuestra Escuela, y de otras unidades académicas, en sus Hogares Estudiantiles y durante su participación en espacios de manifestación pacífica realizados en apoyo a las demandas del pueblo mapuche. Toda vez que su participación en estas constituye un ejercicio legítimo del derecho a la libertad de expresión.
  3. Las distintas vulneraciones de derecho a niños y niñas mapuche, en el contexto de las acciones de represión en comunidades, donde éstos (niños y niñas) presencian cotidianamente los abusos y atropellos de que son víctimas sus familiares y sus autoridades tradicionales. En este sentido, debemos aprender de la experiencia de otros países (como Canadá), donde se ha comprendido que este tipo de relaciones de dominación y represión pueden llegar a constituir experiencias de Trauma Histórico, con heridas colectivas que traspasan generaciones y que son muy difíciles de sanar.

Queremos hacer una invitación al diálogo, partiendo por el reconocimiento de la diversidad. Asumir nuestra condición de país interétnico y pluricultural, invitar a los organismos del Estado a deponer la actitud de violencia (represión) y optar por la búsqueda de alternativas que permitan construir relaciones interétnicas basadas en el respeto y el reconocimiento al Pueblo Mapuche. La práctica del etnocidio, entendido como todo acto deliberado por erradicar o aniquilar una forma de vida propia de una cultura, ha sido experimentada en distintos espacios del mundo, con nocivas consecuencias para la convivencia humana.

En este sentido, el Trabajo Social históricamente se ha pronunciado a favor de la defensa y protección de los Derechos Humanos y su expresión en los ámbitos sociales, económicos y culturales de las personas. Principios como  la Libertad, Justicia Social, la Solidaridad, la Democracia y la Autodeterminación han sido valores que forman  parte de nuestro acervo y nuestro quehacer. Es por ello, que desde nuestra disciplina y profesión hacemos un llamado a revitalizar estos valores en la convivencia cotidiana en nuestra región.

En este sentido, queremos ser categóricos en señalar que, somos contrarios a cualquier expresión de violencia que pretenda legitimar una ideología, postura o convicción; más aún cuando la fuerza y la violencia es absolutamente desproporcionada y dirigida desde el Estado. Creemos firmemente en el diálogo e invitamos a quienes se encuentran hoy en los espacios de poder, a generar la condiciones necesarias para que este sea una realidad en nuestra región y a deponer los actos de violencia física, simbólica y moral que cada día cobran mayor presencia, vulnerando la dignidad y los derechos humanos de hombres, mujeres y niños.

ACADEMICOS/AS DE LA ESCUELA DE TRABAJO SOCIAL DE LA UNIVERSIDAD CATOLICA DE TEMUCO

septiembre 12, 2009

Entre el convenio y la autonomía

n1A partir de mi última estadía en Chile el mes pasado y especialmente de las notas que tomé en el Seminario de la UCT sobre la Aplicación del Convenio 169 de la OIT, quiero comentar sobre dos procesos que se van a hacer muy relevantes en los próximos años. Las posibilidades prácticas de aplicación del Convenio como una vía política y legal para afrontar la situación del pueblo mapuche; y las crecientes demandas de autonomía alimentadas por las reacciones producidas tras el asesinato del comunero Jaime Mendoza Collio.

Ambos procesos son inseparables, conviven en un mismo tiempo, y evidentemente la tensión que se ha producido en las últimas semanas hace pensar en la imposibilidad de la aplicación del Convenio por la falta de voluntad política de las autoridades de turno, especialmente pensando en el giro a la derecha que está dando el país. El Convenio tiene claramente una dimensión política y que depende de la voluntad de las autoridades respecto a “hasta dónde llegar” en su aplicación, un tema muy relevante al pensar en la ejecución de proyectos empresariales y de infraestructura que afecten a las comunidades: ¿tendrán estas posibilidad de vetar los proyectos o sólo se hará un consulta simbólica que no impedirá la ejecución?

Va a ser muy importante, todavía dentro del ámbito político, la comparación entre la aplicación del Convenio y otros acuerdos internacionales de corte económico. ¿Qué derechos se defiende y hasta dónde llega la participación de los grupos económicos en la toma de decisiones? ¿Los derechos de quién terminan siendo más relevantes? Es evidente que la aplicación efectiva de cualquier acuerdo internacional va a beneficiar los derechos de algunos y a perjudicar los derechos de otros, el asunto es saber si finalmente hay un cambio efectivo en las relaciones de poder tras la entrada en vigencia del Convenio ahora en septiembre.

059La otra dimensión del convenio, tal vez la más relevante, es que abre la vía judicial para la defensa de los derechos de los pueblos indígenas. Ya no se trata exclusivamente de la aplicación de políticas, sino también de que esas políticas que se contrapongan a las demandas y necesidades culturales de los pueblos indígenas, sean cuestionadas y revocadas judicialmente. El problema desde esta perspectiva (y es algo que le sucede a todo el mundo no únicamente a los indígenas) es el desconocimiento de los propios derechos, porque si no se conoce lo que se puede hacer legalmente en defensa de los propios derechos es casi como si esos derechos no existieran: hay que generar mecanismos, entonces, para que pasen del papel a la realidad.

La otra perspectiva, como decía antes, alimentada por las tensiones de la realidad social, es la demanda autonómica. Es importante precisar que el pueblo mapuche no tiene un liderazgo único, ya que en realidad una de sus características principales ha sido siempre la existencia de liderazgos locales, y que muchas veces tienen demandas contradictorias entre sí (entre otras cosas, este es un elemento que dificulta encontrar una solución política al conflicto).

En este sentido, las demandas de autonomía también son diversas. Tal como se discutión en el seminario, éstas van desde el básico reconocimiento constitucional hasta la libre determinación, pasando por demandas intermedias como mayores niveles de participación política y control sobre decisiones políticas, sociales, culturales y económicas en el ámbito local. Cualquiera de estas perspectivas entra en conflicto con el modelo clásico de estado unitario que se niega a reconocer que por sobre lkmc-ksc-navajasa igualdad de derechos hay una diversidad cultural y unas relaciones interculturales que afectan profundamente esas posibilidades igualitarias.

La demanda de autonomía es por tanto una vía que contradice no sólo la idea de un estado tradicional unitario, sino también el tipo de relaciones sociales, culturales y económicas que hay tras ese modelo. En realidad, precisamente uno de los puntos claves en la incomprensión de las demandas de los mapuches tiene que ver con los prejucios raciales que están implícitos en la lógica del mercado: El valor del trabajo y de la propiedad, que se sitúan como los valores correctos a seguir, y que en gran medida son opuestos a la valoración cultural de la tierra: Una relación que no implica control sobre el entorno.

Sea cual sea el camino a seguir, esperemos que al menos no tengamos que lamentar más muertes en el futuro.

agosto 13, 2009

“La sangre de tu hermano clama desde la tierra”

Ayudo a difundir el siguiente comunicado ante el asesinato de otro comunero mapuche:

RESPONDEMOS AL CLAMOR DE UN PUEBLO AFLIGIDO

DECLARACIÓN DE LA COMISIÓN DE PASTORAL MAPUCHE DE LA IGLESIA CATÓLICA ANTE LA MUERTE DE JAIME MENDOZA COLLIO.

La sangre de tu hermano clama desde la tierra”

Genesis 4, 10.

Los miembros de la Comisión de Pastoral Mapuche de la Zona Sur de Chile, reunidos en el Santuario de Metrenko, queremos declarar que:

  1. Como Iglesia hemos advertido nuestra preocupación por la progresiva criminalización de la demanda mapuche reduciéndola a un asunto policial. Horas antes de la muerte de Jaime Mendoza Collío, el obispo presidente de la Comisión Nacional de Pastoral Indígena, Monseñor Camilo Vial, se reunió con el Ministro Secretario General de la Presidencia, el Ministro del Interior y, junto al Comité Permanente de la Conferencia Episcopal, con la Presidenta de la República, para insistir en la necesidad de no criminalizar las demandas mapuche. Denunciamos la “presencia de fuerzas policiales ‘de elite’, preparados con armamento militar, que han hecho uso de sus armas de fuego en la represión, lo que puede conducir nuevamente a sucesos con comuneros fallecidos”.

  1. Así como fuimos recibidos como Iglesia, lamentamos que los 100 dirigentes mapuches de los cuatro espacios territoriales que acudieron a la Moneda el 24 de julio de 2009 no fueran recibidos. También advertimos que una oportunidad de diálogo tan importante no se podía perder.

  1. Consideramos que la situación en que murió Jaime Mendoza Collío, pudo perfectamente evitarse si se hubiese actuado aceptando el diálogo solicitado por los mismos comuneros que ocupaban el predio quienes esperaban la presencia de Conadi. En vez de diálogo, acudieron grandes contingentes policiales fuertemente armados.

  1. Como Iglesia, también hemos levantado la voz para denunciar la violencia desproporcionada con que Carabineros está actuando en las llamadas zonas de conflicto. Insistimos en que el ministerio de interior debe revisar la forma en que Carabineros actúa en las comunidades mapuches.

  2. El pueblo mapuche no es un pueblo de criminales ni terroristas. Son nuestros hermanos y hermanas con quienes compartimos el amor por la vida, la fe en Dios y el deseo de la paz. La represión policial de la que somos testigos pareciera responder a una lamentable visión discriminatoria y racista que la Iglesia también ha denunciado.

  1. La muerte de Alex Lemún, Matías Catrileo, y ahora la de Jaime Mendoza Collío, son consecuencia de esta espiral de violencia que hemos denunciado y que es necesario detener ya.

  1. El pueblo mapuche cumple con su derecho y su deber al defender su identidad, a reclamar su territorio, y proclamar su vida.

  1. Manifestamos nuestra profunda solidaridad con el dolor de la familia y la comunidad de Jaime Mendoza Collío.

  1. Solidarizando con todos aquellos que sufren las consecuencias de la violencia, llamamos a todos, mapuches y no mapuches, a deponer la violencia, a reconstruir los caminos del diálogo y a luchar con las herramientas de la paz. Llamamos a movilizar los organismos del Estado en una respuesta pronta y adecuada a las justas demandas del pueblo mapuche. Llamamos especialmente a Jueces, Fiscales y Carabineros a revisar su accionar y su disposición hacia las comunidades. Llamamos a los medios de comunicación a ofrecer información objetiva y veraz que contribuya al entendimiento y a la paz. Nos convocamos como Iglesia para responder al clamor de nuestros hermanos.

Padre Fernando Díaz, svd., Coordinador Comisión Pastoral Mapuche Zona Sur

Sra. Miriam Suazo Gacitúa, Secretaria Comisión Pastoral Mapuche Zona Sur

Sr. Florencio Manquilef Huichal, Pastoral Mapuche Diócesis de Villarrica

Sr. Pedro Marican Marican, Pastoral Mapuche Diócesis Villarrica

Sr. Rodolfo Cañas Olguín, Pastoral Mapuche Diócesis Temuco

Padre Francisco Millan Lincopi, Pastoral Mapuche Diócesis de Temuco

Sr. Juan Jorge Faundes Peñafiel, Fundación Instituto Indígena

Padre Hernán Llancaleo Moreno, Coordinador Pastoral Mapuche Arquidiócesis de Concepción

Hna. Audina Huenumilla Namuncura, Pastoral Mapuche Arquidiócesis de Concepción

Padre Carlos Bresciani, sj., Pastoral Mapuche Arquidiócesis de Concepción

Padre Pablo Castro, sj., Pastoral Mapuche Arquidiócesis de Concepción

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