Música y Protesta


Me encontré con un interesante artículo del francés Jacques Denis respecto a la música de protesta en la actualidad, publicado en Le Monde Diplomatique, edición chilena.
Es evidente que existe una tradición muy antigua de utilizar la música como una forma de protesta, pero , por lo mismo se nos hace también muy evidente que las transformaciones sociales que realmente se pueden producir a través de la música, sobretodo en la actualidad, son muy, pero muy limitadas.
Por otra parte, los mecanismos de censura aumentan, como por ejemplo, la censura a System of a down realizada por MTV, específicamente al tema Boom. La información que tenemos sobre lo que sucede en Venezuela, Irak, Agfanistán, pasa por muchos filtros y no permite tener una opinión correctamente informada, aunque si, correctamente orientada en beneficio de los más poderosos.
En esta línea se destaca el esfuerzo de Tom Morello, ex miembro de Rage Against the Machine, que fundo Axis of Justice, que se esfuerza por pasar más allá de esa censura (al entrar a la página para pegar el link, pude constatar que hace pocos días Morello fue arrestado protestando junto con trabajadores inmigrantes).
Por otra parte, muchos esfuerzos de músicos en esta líena política, huelen en realidad a una estrategia de marketing. Pensemos por ejemplo, en la enorme diferencia entre el U2 de Sunday Bloody Sunday y el actual de Discotheque, aunque es ahora que Bono va a Davos o se junta con Blair y Bush para ¿abolir la deuda externa?
Debo reconcoer que en mi celular tengo un ringtone de System: ¿estaré comprnado rebeldía si es que esta está en venta?
Esa es la acusación más preocupante que se puede hacer de este tipo de música en la actualidad. Se ha transformado en una forma, en un estilo, en mera apariencia, más que un compromiso y una identificación con el cambio de la sociedad (si a esto, desde Chile sumamos el tema del idioma donde muchos escuchan sin entender las letras).
Al parecer la música de protesta se puede convertir en un mecanismo alienante para olvidar por un instante todo aquello que no nos gusta de la sociedad y seguir luego alimentando la máquina con nuestras vidas. la música de protesta se puede convertir en una herrameinta del sistema para controlar y conducir la rebeldía y la insumisión hacia un cauce más bien inofensivo y muchas veces, autodestructivo.
Muchos se burlan de los efectos de mi campaña personal para no tomar nunca más en mi vida Coca Cola no ir a un Mac Donals. Al menos me siento un poco más cohrente del promedio, el asunto es que si podemos pensar en una lógica similar respecto a la música. ¿Debemos autolimitar nuestro “consumo” musical para evitar ser funcionales a esta sociedad?
creo que respecto a la música esto es muy difícil de establecer. Me gusta System, pero no puedo dejar de sospechar de las superestrellas de la música que filman videos censurados (que igual se pueden bajar por internet), más encima dirigidos por Michel Moore (otro polémico y mediático personaje gringo).
¿Hay una conducta, alguna coherencia actitudinal que debemos buscar en quienes protestan a través de la música? ¿Debemos saber lo que ellos mismos dicen sobre su industria antes de escucharlos?
Es difícil…

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