Racionalidad e Institucionalidad

Debido a los problemas políticos recientes vinculados con la corrupción (me parece exagerado calificarlo de “escándalo”,eso puede estar bien para un político que busque atención), se hace muy relevante examinar lo que hay detrás de estos procesos.
No me refiero a todo lo que pueda existir de oculto , de secreto en la política, aunque también debería hablar de eso, pero me parece que lo primero, lo básico es referirse a la lógica racional que hay detrás y los efectos que esto trae sobre nuestra relación con lo institucional.
La reflexión que comparto con ustedes en el Wiki, sobre la filosofía de Charles Taylor, puede ser de ayuda para esto.
De la forma en que se ha planteado la discusión ética en las sociedades modernas, y en la misma línea de las distinciones que hace Habermas al separar el Mundo de Vida, de la Racionalidad respecto a fines, Taylor plantea una diferencia muy perceptible entre la forma en que operan en términos valóricos y normativos las personas en su vida cotidiana; y la forma en que operan, en un plano de la realidad completamente distinto, las instituciones relevantes en la modernidad: estado, lo político, lo económico, etc.
Pienso que si actuamos con lógicas distintas y en espacios sociales que cada vez se perciben como más separados, más fácil será que encontremos contradicciones, que entremos en conflicto con lo institucional, que vayamos perdiendo la posibilidad de entendernos, de llegar a acuerdos.
Lo que sabemos y compartimos es nuestra evaluación negativa de lo institucional: no actúan para nosotros, tienen cosas ocultas; cuando esas cosas se hacen públicas, se defienden entre ellos, construyéndose al final una sensación de que no podemos hacer nada. Tomamos conciencia de nuestra fragmentación, de nuestra dispersión, y de la fortaleza de aquello que no cambia, de la rigidez de lo institucional.

Finalmente, aparece la desconfianza. Y como hay desconfianza, los políticos y las empresas deben hacer esfuerzos cada vez mayores para captar nuestra atención y hacer que el engranaje siga girando.
Tenemos como desafío rescatar nuestros valores, saber cuáles son, qué nos diferencia de aquellos que criticamos (pero también, que nos asemeja a ellos, para cambiar). Más desafiante aun rescatar las instituciones, es decir, empezar a actuar en lo institucional, con nuestros valores y con la confianza que nos gusta movernos en nuestros espacios íntimos y cotidianos.
Pienso que la única forma de hacer una política distinta en la actualidad, es hacer una política con valores distintos a los de las clases políticas institucionalizadas (ya que como hemos visto, el tema en cuanto a las ofertas políticas, no marca mucha diferencia). Se hace necesaria una política que actue, como dice Rorty, como una lealtad ampliada al resto de la sociedad.

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