Corrupción de la Política

Me encontré por casualidad con un libro muy interesante: 20 tesis sobre política, de Enrique Dussel.

Medio en broma,medio en serio, me pregunto si Dussel ha estado leyendo mi blog en este último tiempo por que coincidimos en varios temas (¡!). Espero poder ir comentando algunas cosas, e iniciamos con este tema: Corrupción de la Política.

Corrupción de la política, no política corrupta, que al final termina siendo un efecto de la primera.

Pero antes de hablar de corrupción de la política, de la tergiversación de su sentido final, es necesario precisar cuál es su función principal. En esta búsqueda de valores que nos diferencien de la sociedad actual que he anunciado en comentarios anteriores, coincido con Dussel en plantear que esa función es representar al pueblo obedeciéndolo. Este acto de representación debe ser transparente, debemos saber de forma concreta lo que hace el político por representarnos. Pero como en democracia no todos estamos de acuerdo en lo que hay que hacer,la política se transforma en disputa del poder. Hasta ahí todo está bien.

Nos encontramos con la corrupción de la política cuando la disputa del poder se totaliza y se hace independiente de su origen representativo, se pierde cada vez más la referencia a la obediencia. Es el fetichismo del poder, la transformación del poder en objeto institucionalizado que es fin en sí mismo, un poder político que se vuelve autorreferente.

Norbert Lechner hablaba del malestar ciudadano con la política debido a la separación simbólica y real entre los políticos y los ciudadanos.Tanto unos como otros poseen mapas interpretativos de la actualidad que son cada vez más diferentes, con coordenadas y referencias muy distintas. Eso es lo que produce el malestar.

La desconexión, la sensación de que a unos no les hacen falta los otros, aumenta. Los políticos actúan y hacen lo que quieren en su esfera, los ciudadanos deben soportar y seguir esperando en otra.

Habría que preguntarse al igual que Étienne de la Boétie por que aceptamos la servidumbre voluntaria a aquellos que nos debería obedecer; y parte de la respuesta indica que los ciudadanos son en gran parte culpables de esta corrupción fetichista de la política. No hacemos nada por recuperar la obediencia.

Cuando se produce esta desconexión esta separación-desconexión: desobediencia de la política, es cuando surge,al menos como posibilidad la tentación de la política corrompida por otros poderes y la obediencia a otros intereses ocultos.

Ya seguiremos hablando sobre esto.

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