¿Se puede ser de izquierda y neoliberal al mismo tiempo?

Luego de casi desaparecer de latinoamericana durante los años ochentas y noventas, la primera década del siglo XXI ha traído consigo a la izquierda, no sólo como un actor político relevante, sino también para asumir el poder y el liderazgo en un número significativo de los países de la región.

Se ha puesto en cuestión el tipo, o más bien, los tipos de izquierda que se difunden por el continente. ¿Cuál es su relación con el ya histórico contendiente de la izquierda, Estados Unidos? ¿Cuál es su relación con el modelo económico predominante, con el mercado global y la integración económica global? ¿Cuál es la relación entre los países de la región? Todas estas preguntas se han intentado responder fundamentalmente a partir de la segunda mitad de la presente década, aunque las primeras interpretaciones no están exentas de una fuerte carga ideológica, han pretendido reducir todo a una imagen bipolar: hay una izquierda correcta y una equivocada (Castañeda, 2006; Tovar, 2008).

De acuerdo a estas interpretaciones, la “correcta” sería aquella que, abandonando las preocupaciones habituales de la izquierda, asume un proyecto liberal, abierta al libre mercado y a unas relaciones internacionales principalmente definidas por los acuerdos comerciales; aunque, y es aquí donde únicamente se puede percibir una conexión con la izquierda, desarrollando políticas de corte social que ayudan a paliar la pobreza y la desigualdad social.

La izquierda “equivocada”, por el contrario, lo estaría precisamente por rechazar o al menos oponerse al liberalismo, recuperando la tradición populista, con liderazgos presidenciales fuertes que buscan “saltarse” la intermediación de los partidos políticos para generar vínculos directos con la ciudadanía. Otra parte de su equivocación tiene que ver con el rechazo a una integración económica global bajo los términos liberales y a una búsqueda persistente de la intervención del Estado en la actividad económica; todo lo anterior, fundamentado en un discurso meramente retórico y carente de un proyecto político.

Como es ya conocido, fue Castañeda el primero en proponer esta interpretación entre la “right left” y la “wrong left” (2006). Bajo el mismo argumento, Petkoff habló de una “izquierda de reformismo avanzado” y de una “izquierda borbónica” (2005). Ramirez (2006) da cuenta de estas y otras interpretaciones que dividen a la izquierda en dos opciones irreconciliables, y los autores y las metáforas se multiplican: Villalobos habla de una “izquierda racional” y de una “izquierda religiosa”, y la imagen de los dos caminos de la izquierda se repite también, según Ramírez, en Carlos Fuentes y en Andrés Oppenheimer (Idem, 31).

Desde la perspectiva que aquí se asume, sin embargo, la aparición y la legitimación de cualquier proyecto supuestamente de izquierda en la región está definido por las opciones políticas y las posiciones de los sectores de izquierda frente al avance de las políticas neoliberales en las décadas anteriores; y por supuesto, también respecto al éxito o fracaso de esas políticas, cuyo principal indicador ha sido la presencia o ausencia de crecimiento económico.

En los países donde opera la denominada “izquierda correcta”, como es el caso de Chile, las políticas neoliberales han tenido un relativo éxito que ha sido opacado principalmente por las consecuencias de las crisis económicas internacionales. En cambio, en aquellos países donde opera la “izquierda equivocada” las políticas neoliberales produjeron profundas crisis sociales y económicas, siendo uno de los casos más significativos el de Argentina quien sufrió a inicios de la década las consecuencias de la ortodoxia neoliberal y de las políticas del Fondo Monetario Internacional.

Pero por otra parte, es significativo observar quién estaba en el poder en esos países al momento de aplicarse las políticas neoliberales. En Chile, las reformas neoliberales se iniciaron con Pinochet; y aunque la Concertación de Partidos por la Democracia haya sido la principal oposición política de la dictadura, no lo fue en términos de política económica ya que en este ámbito fue una continuación del periodo anterior. Como expresa Ramírez Chile “…formaría parte de lo que Przeworski identifica como un “régimen normativo” -en el cual partidos políticos de distinta procedencia ideológica aplican prácticamente las mismas políticas públicas…” (Idem, 43).

En los casos de países como Venezuela, Bolivia, Brasil, y Argentina, las políticas neoliberales fueron aplicadas por otros actores políticos ubicados hacia la derecha del espectro político, pero además, con escasa efectividad en la generación de crecimiento económico, y menos todavía en la reducción de la pobreza y la desigualdad.

La supuesta izquierda correcta, es izquierda principalmente como reminiscencia de un pasado político, de una lucha por alcanzar el poder en los años sesentas y setentas; y de la supervivencia como oposición perseguida y abandera con la causa de los derechos humanos (argumento que todavía se utiliza para diferenciarse de la derecha autoritaria). Sin embargo, su ámbito principal de acción ha sido el económico, donde sus políticas han sido fundamentalmente neoliberales, lo que implica mercados libres, privatizaciones y reducción del Estado, eliminación de barreras para la inversión extranjera, entre otras.En vez de hablar de una “rigth left” habría que hablar más bien de una “izquierda de derecha”.

La pregunta fundamental en este momento es, ¿se puede ser de izquierda y neoliberal al mismo tiempo? La respuesta es negativa, es decir, si hay una nueva izquierda que se ha desarrollado en los últimos años en el continente, sólo lo puede ser en la medida en que busca desarrollar (y en esta búsqueda hay contradicciones) tanto opciones políticas como económicas contrarias al neoliberalismo.

Esa es la novedad de la izquierda de la última década: su oposición al neoliberalismo. Eso que la “izquierda moderna” aceptó como algo natural e inevitable, se transforma en la principal fuente de crítica para la construcción de una alternativa, para un nuevo proyecto social y político en la actualidad.

  • Castañeda, Jorge. Latin America’s Left Turn, Foreign Affairs, Mayo/Junio 2006.
  • Ramírez, Franklin. Mucho más que dos izquierdas, Nueva Sociedad, n° 205, Septiembre/Octubre 2006.
  • Tovar, Jesús. La izquierda en el Poder en América Latina: Tres corrientes y un dilema, en Metapolítica, n° 57, Enero/Febrero, 2008.

 



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