Discutiendo sobre Propiedad Intelectual: 2) La asimetría de los acuerdos globales y su manifestación en las leyes

La asimetría tiene que ver con el lugar social que ocupan los países al establecer relaciones entre ellos, vínculos que son principalmente económicos y que postergan o supeditan todas las otras dimensiones globales a los acuerdos comerciales. La definición de un modelo económico, de un modelo de relaciones comerciales entre países y de una determinada forma de conseguir el desarrollo no se basa exclusivamente en principios establecidos objetivamente, sino que también y de forma fundamental en principios ideológicos. Si los países en vías de desarrollo quieren cambiar su posición dentro de la estructura económica mundial deben abrir su economía a su dimensión global, deben adaptarse por tanto a los principios de libre mercado y a las exigencias de una economía basada en el conocimiento como innovación.

Sin embargo lo deben hacer a través de diversos procesos de integración con actores transnacionales que poseen mayores capitales acumulados y que poseen mayor poder para definir las condiciones de esa integración. Y como lo que define esas relaciones es, finalmente, un cúmulo de intereses económicos, el efecto principal de estas relaciones es la dependencia y la dominación comercial y tecnológica, las que terminan limitando y en ocasiones directamente impidiendo las posibilidades de desarrollo.

En este último sentido es que se produce la contradicción. Bajo la promesa de conseguir el anhelado desarrollo los países se esfuerzan por abrir sus fronteras, reducir el estado, invertir en la adaptación a la economía del conocimiento e integrarse a diversos acuerdos globales o regionales; para terminar enfrentando los riesgos de una economía mundial que entra cíclicamente en crisis (Wallerstein, 2007 y 2004; Arrighi, 1999); y a condiciones para conseguir el desarrollo muy diferentes a las que tuvieron que enfrentar los países que hoy ya alcanzaron esa meta.

Según el discurso neoliberal, son los países los culpables de no implementar esas capacidades, son ellos los que no han podido avanzar en el camino del desarrollo. Aunque, en realidad, ese discurso pretende ocultar la desigualdad inherente al proceso de globalización. Como lo expresa la crítica de Wallerstein:

“Puesto que todos los países pueden desarrollarse, ¿cómo pueden hacerlo los subdesarrollados? En cierto modo, imitando a los que ya se han desarrollado, o sea, adoptando la cultura universal del mundo moderno, con la ayuda de los más avanzados (que en la actualidad ostentan una cultura superior…). Si a pesar de esta ayuda, no avanzan o apenas lo hacen, se debe a que están actuando de manera “racista” al rechazar los valores “modernos” universales, lo cual justifica que los estados “avanzados” se muestren desdeñosos o condescendientes con ellos. (…) Se trata de un sistema de justificación hermético, puesto que “culpa a la víctima” y, por ende, niega la realidad.” (Wallerstein, 2007: 246).

Lo que queremos expresar es que estos procesos de integración global (neoliberal) reflejan inevitablemente estas asimetrías y contradicciones. Más allá de las apariencias, el supuesto libre comercio en realidad restringe las posibilidades de los países para conseguir el desarrollo, evitando incluso las posibilidades de imitación, de copiar los mismos patrones que a otros actores les ha permitido transformarse en actores dominantes en el sistema económico global.

Dos espacios fundamentales donde se manifiestan estas asimetrías y contradicciones son la Organización Mundial de Comercio (OMC) y, en un contexto más acotado pero muy relevante para América latina, el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Aquí no es posible examinar todo el conjunto de las asimetrías y contradicciones presentes en ambos acuerdos, por lo que se ha optado por definir un espacio que en términos de las transformaciones descritas anteriormente ocupe un lugar central: la propiedad intelectual.

En la economía del conocimiento, lo que posee mayor valor económico no es el producto material, sino la “idea” incorporada en ese producto, una idea que debe ser fruto de la innovación al interior de las empresas y que por lo general se basa en conocimiento científico-técnico. Hay una necesidad de modificar leyes para ampliar las protecciones sobre el conocimiento creado por alguien, y para proteger mediante su apropiación, el valor económico de lo nuevo. Más relevante todavía, al considerar que se promueve un modelo de desarrollo basado precisamente en la producción de innovaciones.

Según diversos estudios sobre propiedad intelectual y acuerdos comerciales (Abarza y Katz,2002; Becerra, 2004; Coriat, 2008; Garza, 2003; Rozanski, 2003; Sercovich, 2008), en las nuevas exigencias de protección de la propiedad intelectual se manifiestan una serie específica de asimetrías y contradicciones.

  • Se supedita lo legal a lo comercial. Acuerdos que deberían discutirse como asuntos meramente legales se han trasladado al ámbito de lo comercial y por tanto, se hacen dependientes de esos acuerdos comerciales. Es lo que ocurre, según Abarza y Katz al trasladar las negociaciones desde la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (OMPI) a la OMC (2002: 44).
  • Hay actores que obtienen más beneficios económicos. Tanto en la OMC, como en el ALCA hay un actor que posee el mayor mercado para el comercio en el mundo: Estados Unidos, y por tanto, junto con Europa y Japón, es el lugar donde se obtienen más licencias de propiedad intelectual; a su vez, en países latinoamericanos, la mayor parte de las licencias de propiedad intelectual son obtenidas por extranjeros (CEPAL, 2008: 29).
  • Internacionalización de la legislación Estadounidense. Derivado de lo anterior, más que producirse un acuerdo simétrico entre los países participantes de un determinado acuerdo comercial, lo que ha sucedido más bien es que se han internacionalizado las leyes de propiedad intelectual de Estados Unidos (Becerra, 2004; Coriat, 2008), lo que de uno u otro modo es contrario a los supuestos del libre comercio.
  • Se someten a protección nuevos objetos que antes o no existían o eran entendidos como bienes públicos. Lo primero tiene que ver con las investigaciones recientes sobre seres vivos y material genético; y lo segundo con la extensión de la propiedad intelectual a las ciencias básicas. A lo anterior se suma la extensión temporal de la protección, en lo que podríamos denominar “Efecto Ratón Mickey”, que busca evitar que este personaje bajo elcontrol de una empresa pase a dominio público. Todos estos proceso evidentemente benefician a los países que yatienen capacidades de innovación y tecnología instaladas y perjudican a los “recién llegados”.
  • Producción de dominación y dependencia. Finalmente, los estudios anteriores coinciden en que estos acuerdos sobre propiedad intelectual, aun que se presentan como factores claves para conseguir el desarrollo, operan en la práctica en condiciones tan restrictivas que sólo generan dominación y dependencia. Es especialmente relevante al respecto el punto de vista de la CEPAL (a través de los estudios de Abarza y Katz; y Sercovich) que llega a plantear la necesidad de detener las negociaciones o de replantearlas para así conseguir realmente el anhelado desarrollo a través de acuerdos comerciales y legales más justos y simétricos.

Continuará…

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