La importancia política de internet y sus límites tras Wikileaks

Lo que sucede en torno a Wikileaks debe hacernos reflexionar sobre los límites que se imponen a la libertad de expresión a través de internet.

Ya sabemos que fuera de ella los medios de comunicación tradicionales como la televisión y la prensa escrita son sometidos a fuertes procesos de censura o más sutilmente a un uso selectivo y tendencioso de la información. No se puede explicar  de otro modo que en los medios de comunicación chilenos nunca se hable en extenso de los Foros Sociales Mundiales, por ejemplo. Un excelente análisis de lo que hace esa prensa se puede encontrar en Pascual Serrano y su Blog, quien analiza especialmente la prensa española y su tendencia contra la nueva izquierda latinoamericana. En la mayoría de los casos estas formas de censura se deben a alianzas entre sectores políticos y grupos económicos, como sucede con Piñera en Chile o Berlusconi en Italia, o Macri en Argentina.


IMAGEN: CENSORSHIP (REMIX) DE PAUL G

En países como los nuestros, donde la mayor parte de los sucesos políticos internos no tienen impacto internacional, se ha ocupado con frecuencia a internet como mecanismo para romper la censura o la desinformación, por ejemplo, en Chile, respecto a la huelga de los trabajadores de farmacias Ahumada, o respecto a los actos de violaciones de los derechos humanos contra población indígena en la Araucanía y más recientemente en Rapa Nui. Campañas o solicitudes de difusión a través de Facebook o Twitter han tenido la capacidad de revelar lo que el poder quiere ocultar.

Otra cosa, sin embargo, es lo que ha ocurrido con Wikileaks, ya que afecta directamente a Estados Unidos y sus todavía vigentes intereses imperiales por el mundo. Internet y sus servicios cada vez más privatizados se ha mostrado servil con el poder y se han aplicado mecanismos de censura ya disponibles pero nunca utilizados a esta escala con anterioridad. Más fácil de hacer si pensamos que la mayoría de las empresas de moda en internet y las que manejan su dimensión técnica son de origen estadounidense, y no es lógico pensar que esa tendencia vaya a cambiar en el futuro. Examinemos brevemente lo que ha ocurrido:

Ataques DDOS: Mediante este tipo de acciones se satura el ancho de banda del servidor donde está alojada una página de internet. Esto se realiza mediante software que envían miles de peticiones a un servidor de internet para visitar una página hasta que se sobrepasa el ancho de banda y la página se cae. Generalmente es utilizado como medio de protesta contra los contenidos de paginas web, más detalles aquí. Hay que decir que partidarios de Wikileaks también están empezando a utilizar este tipo de ataques contra quienes le han negado servicios a la organización.

Negar el Servidor: Las páginas de internet están alojadas en servidores, los que le otorgan el espacio para colgar los archivos que se pretenden difundir. En este caso Wikileaks tenía alojados sus contenidos en Amazon y esta empresa que habría recibido presiones del gobierno de Estados Unidos, dejó de otorgar el servicio. Lo mismo ha sucedido con otros servidores que con anterioridad o posteriormente ha contratado esta organización.

Negar la DNS: Las direcciones de internet en realidad están expresadas en una serie de números y puntos. Para facilitar el acceso sin tener que digitar los números, otras empresas proveen de un nombre con palabras, como “wikileaks.org”. La empresa EveryDNS dejó de otorgar este servicio y como mencionaba ayer, la única forma de acceder a la página es a través de la serie de números (si es que el servidor está disponible).

Negar acceso a Recursos: Una de las cosas que más a costado afianzar en internet es realizar transacciones económicas en línea. Sin embargo a través de tarjetas de crédito y otros servicios ésta se ha facilitado. Respecto a Wikileaks, primero Paypal y más recientemente VISA y Mastercard han negado el servicio a Wikileaks.

“Filtrar” : Otras empresas especializadas en compartir contenidos están bajo sospecha de estar filtrando contenidos, que en realidad es una forma maquillada de decir censura. Se había acusado a Twitter pero la empresa lo desmiente.

Podemos imaginar que en los próximos días surgirán nuevas formas de ataque, utilizando nuevos mecanismos tecnológicos que la misma red posibilita y también a través de ilegitimas presiones contra las empresas y organizaciones que administran internet.

Es evidente la necesidad, una necesidad urgente, de buscar mecanismos alternativos para evitar la censura y la presión sobre organizaciones privadas y públicas que controlan internet. Una de esas propuestas todavía en pañales es generar un servicio DNS distribuido a través del sistema P2P que impediría la acción de los gobiernos y las presiones sobre la ICANN, que potencialmente podría hasta negar el DNS a Wikileaks.

Insisto en lo que he planteado antes. Muchas personas piensan que internet tiene poca relevancia respecto al mundo real, sin embargo, creo que no es posible negar que eso cambia a pasos gigantes a cada día. El problema es que hemos dejado que las decisiones de cómo funciona este mundo virtual quede en manos privadas, lo que se discute muchas veces a puertas cerradas entre empresas y políticos. Si no nos preocupamos de la censura virtual, estamos aceptando la censura en el mundo real también.

FaceTweet it!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s