Una cita sobre un mono

El “hombre que no baja del árbol” no sólo vivía en una cabaña en una copa de un árbol, sino que siempre se desplazaba de rama en rama. Si por estricta necesidad tenía que bajar al valle, llegaba lo más lejos posible saltando de rama en rama, y cuando por fin se veía obligado a descender al suelo, no apoyaba los pies en él, sino que se ponía cabeza abajo e iba dando saltitos caminando con las manos.
Se dice que los soldados de la compañía, que habían remontado el río chapoteando en el barro negro en el fondo del bosque, tomaron por un mono grande al “hombre que no baja del árbol”, al que descubrieron entre el follaje, en las copas de los árboles, vestido sólo con un harapo entre los muslos, el cabello en desorden, flaco y negro de roña. Los soldados, manchados de lodo y de sudor, con los nervios de punta, dispararon contra el mono grande para desahogarse, pero el monstruo, aunque herido, había caído y huía caminando con las manos y a saltitos, y eso los sacó de quicio: cinco o seis se precipitaron sobre él y lo mataron a golpes.M/T y la Historia de las Maravillas del Bosque

Kenzaburo Oé

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