Comentarios a ‘El precio de la Palabra: La hegemonía del capitalismo electrónico-informático y el Googleismo’

Comparto el video de la Conferencia: LA HEGEMONÍA DEL CAPITALISMO ELECTRÓNICO-INFORMÁTICO – LA ECONOMÍA DE LA CARNADA Y EL GOOGLEISMO

Más abajo, el comentario a la conferencia que hice ese día.

Comentarios a ‘El precio de la Palabra:

Comentarios a ‘El precio de la Palabra: La hegemonía del capitalismo electrónico-informático y el Googleismo’.

  1. La expansión del capitalismo. Quisiera destacar dos características del capitalismo, inevitablemente enlazadas. La primera de ellas es la recurrencia de crisis económicas generalizadas, que tal como ha mostrado Wallerstein (2006) han tenido una continuidad cíclica prácticamente desde los orígenes del capitalismo mercantil. La segunda, es la respuesta habitual frente a esas crisis, la búsqueda de expansión del capitalismo hacia nuevos nichos no explorados. Inicialmente la expansión fue geográfica, pasando de ser un fenómeno circunscrito a Europa al fenómeno global que conocemos hoy. Al parecer las últimas fronteras de esa expansión geográfica son las de oriente donde hoy se lucha no por la democracia sino por el petróleo y la expansión de los mercados. Esa expansión del capitalismo también se relaciona con la reducción de las políticas de bienestar, avanzando hacia la apropiación de la previsión, la salud, la educación. Más allá de ello, el capitalismo avanza hacia la privatización de las cárceles, de la vigilancia y de la guerra. En esta constante búsqueda de expansión parece natural (al menos dentro de la racionalidad perversa del capitalismo) la expansión hacia el control del conocimiento y todas las formas culturales que finalmente puedan convertirse en productos de consumo. Una primera cuestión para el debate sería: ¿quedan nichos no explorados en este proceso de expansión del capitalismo? Aunque todavía parezca ciencia ficción es importante percatarse de la emergencia de los discursos capitalistas sobre la explotación del espacio: basta mencionar que Boeing y Space X, dos de las principales empresas aeroespaciales privadas ya tienen planes para desarrollar viajes y colonias en la Luna y Marte. Junto con la expansión al espacio, empieza a vislumbrarse también la desaparición de otra frontera: la apropiación del cuerpo humano. Se discute con frecuencia hoy en día en torno al fin del trabajo, del remplazo de los seres humanos por robots y procesos de producción automatizados, pero nuevamente está emergiendo en el discurso capitalista la búsqueda de legitimar la mejora o el aumentar las capacidades de los trabajadores por medio de implantes mecánicos y de memoria. En este sentido, se pasa de la apropiación de los medios de producción, al control directo sobre las fuerzas productivas. Ese control absoluto sobre la consciencia y sobre el cuerpo es lo que anuncia el capitalismo electrónico-informático.

  2. La articulación de todas las formas de producción.Uno de los aspectos distintivos del capitalismo es el desarrollo de formas de organización y control del trabajo. Habitualmente se piensa en el trabajo asalariado en donde el obrero y la fábrica están en una permanente tensión en relación a la apropiación de la riqueza y de la fuerza de trabajo. En este contexto resulta muy interesante el postulado de Quijano (2000), quien señala que, desde su constitución, el capitalismo no solo ha sido capaz de organizar el trabajo asalariado sino todas las formas de trabajo y de control del trabajo, incluyendo entre ellas la servidumbre y también la esclavitud. Lo que nos ha relatado el profesor Lins Riveiro lleva esta capacidad de organización y control del trabajo a una nueva etapa. Parece que ya ni siquiera tenemos que tener consciencia de que estamos produciendo para el capitalismo, ya que en esa relación virtual con las tecnologías desarrolladas por Google o Facebook, finalmente, los procesos de dominación se vuelven invisibles, transparentes. Se organizan y controlan nuestras emociones, nuestras experiencias íntimas, nuestra vida cotidiana, y nuestras necesidades de afectividad, o en un sentido más amplio, todaslas experiencias sociales humanas que se puedan mediar tecnológicamente son expropiadas (invisiblemente) por el capital.

  3. El control sobre la vida cotidiana, la sociedad y la cultura. Si toda nuestra experiencia cotidiana, al menos potencialmente, puede ser apropiada por el mercado capitalista, entonces, esa experiencia está sufriendo una profunda transformación. Una conversación, un comportamiento social, una expresión material de una cultura es al mismo tiempo una experiencia cotidiana y un producto a ser consumido o puesto en exhibición a través de las redes sociales. Una segunda cuestión sería entonces: ¿cuáles son los efectos sociales y culturales de esta transformación de la experiencia? ¿adquiriremos una cada vez mayor consciencia del valor económico de nuestra cultura? ¿Todas aquellas formas culturales que se resistan a las mediaciones económicas y capitalistas tenderán a desaparecer?

  4. Los efectos sobre las posibilidades de emancipación social. Una última cuestión que surge de una conversación previa con el profesor Lins Riveiro, que sostuvimos el día martes sobre el inglés como el lenguaje del imperio. ¿Podemos emanciparnos usando el lenguaje del imperio? En realidad, parece que el nuevo lenguaje del imperio es el código de programación y el algoritmo, ya que si no dominamos ese lenguaje, y las condiciones de su expansión en el capitalismo electrónico informático, parece que las posibilidades de emancipación social, las posibilidades de romper con todas las formas de opresión, dominación y exclusión social, no existen. Al menos desde mi perspectiva, la tecnología sigue existiendo como un instrumento ambivalente que puede ser tensado tanto desde la lógica de la dominación como desde la lógica de la liberación humana. El temor de los poderos a la verdad, a la filtración de información, a la exposición del secreto y de la corrupción, dan cuenta de que la tecnología puede usarse como un instrumento político contra diversas formas de opresión. Es decir, que al menos potencialmente, existe la opción de emanciparse con la mediación de tecnologías desarrolladas fuera de las lógicas del capitalismo.

Quijano, A. (2000). Colonialidad del Poder y Clasificación Social. Journal of World-System Reserch, 2, 324–386.

Wallerstein, I. (2006). Análisis de Sistemas-Mundo. Una introducción. México, D.F.: Siglo XXI.

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