Sobre monos o navajas

“Sólo eran reales (quiero decir, soberanamente reales) las sonrisas de Laura en el otro lado de la habitación, sonrisa de meteorito, media sonrisa menguante, sonrisa insinuada, sonrisa de colega y de humo, sonrisa de navaja en una armería, sonrisa pensativa y sonrisa que se encontraba con la mía, ahora sí, sin pretextos:sonrisas buscadas, sonrisas que buscaban.”

Roberto Bolaño

El espíritu de la ciencia-ficción

 

 

 

Convocatoria Mesa Temática: Ciencia Ficción y CTS

En el contexto del IV Encuentro de la Red CTS-Chile: Cartografías Líquidas y Territorios Sociotécnicos, que se efectuará en la Universidad Austral de Valdivia, entre los días 18-20 de enero, se ha abierto la convocatoria a la mesa temática Ciencia Ficción y CTS, la que coordino en conjunto con Martín Pérez Comisso. Comparto acá la convocatoria y más abajo el enlace para el envío de resúmenes. Esperamos sus propuestas.

El plazo de recepción es hasta el 27 de noviembre.

Ciencia Ficción y CTS

Esta mesa pretende recoger las contribuciones que la ciencia ficción (en sus diversos formatos como literatura, cine, historieta, ilustración, televisión y nuevos medios) aportan a discusiones sobre ciencia-tecnología y sociedad.

En primer lugar, la ciencia ficción resignifica nuestras relaciones entre pasado, presente y futuro. ¿Cómo se pensaba el futuro de la sociedad en el pasado? ¿Cómo pensamos el futuro en la actualidad? ¿Qué escenarios utópicos y distópicos plantea la ciencia ficción? ¿Cuáles perspectivas tenemos desde Chile para el futuro? ¿Como los estudios CTS se vinculan con los estudios de futuro?. Estas preguntas nos entregan nuevas visiones sobre la construcción del cambio socio técnico, vinculado fuertemente con las prácticas y discursos de la ciencia y la tecnología, así como con sus consecuencias culturales, políticas y económicas. En esta mesa se reciben ponencias sobre temas como:

– La influencia de la ciencia ficción en la construcción de culturas tecnológicas, especialmente en los discursos de utópicos vinculados a la retórica del emprendimiento.

– Cambios valóricos e identitarios producidos por relatos de ciencia ficción, con foco al impacto en el imaginario de latinoamérica.

– La relación entre seres humanos y máquinas en términos éticos: órganos, clonación, IA, memoria, inteligencia artificial etc.

– Las propuestas de la ciencia ficción sobre identidades sexuales, género, religiosidad, interculturalidad, entre otras.

– La vinculación de ciencia ficción con política, la discusión sobre distopías y la actualidad de la discusión sobre vigilancia y control tecnológico sobre las personas.

– En términos económicos, la discusión sobre automatización del trabajo, la robótica, el reemplazo del ser humano y la emergencia cyborg.

– Imaginarios científico-tecnológicos del pasado/presente/futuro, así como sus posibles consecuencias.

– La búsqueda de nuevos mundos (micro y macro cósmicos), así como los límites del poder científico y tecnológico en el futuro de la humanidad.

Coordinadores:

Martín Pérez Comisso

(Universidad de Chile; Universidad Diego Portales)

Helder Binimelis Espinoza

(Universidad Católica de Temuco)

El formulario para enviar resúmenes se encuentra al final de esta página.

 

Sobre monos o navajas

“¿Habéis visto a otros -a algún
compañero- con monos o con osos?”

Un gitano descarriado. 1912

He visto muchos de los suyos…
desde la misma Rhodez
viniendo en caravanas de la feria
de San Juan,
pero nunca un mono o un oso.

Ezra Pound

EL GITANO

Personæ

pound2

Sobre monos y navajas

pound-1945-05-26

“…de alguien así, del que las mujeres se apartan
por las cenizas de tabaco dispersas por su abrigo
y cuya garganta
muestra poca familiaridad con la navaja
y barba de tres días;

de alguien así, cogiendo un sucio
ejemplar sin lomo del estante,
demasiado barato para catalogarlo,
loquitur,

“¡Ah-eh! qué nombre más extraño…
¡Ah-eh! Debe ser raro cuando hasta yo no tengo…”
Y perdido con la edad
a mitad de página
el hábito de disculparse,
analiza forma y pensamiento para ver
cómo huí yo de la inmortalidad.”

Ezra Pound

FAMAM LIBROSQUE CANO

Personæ

Pound-Ezra_Erker-Verlag_St-Gallen

Siempre hay tiempo para leer

Un tardío homenaje al día del libro

Un tardío homenaje al día del libro

Leyendo por ahí.

Proyecto 52, Semana 37

Navaja y Canetti

Con un día de retraso… esperando el año 2024, cuando en la Biblioteca Central de Zurich, a 15 metros de profundidad se abra el búnker de Canetti.

Tras el espejo

“Tras el espejo. -Primera medida precautoria del escritor: observar en cada texto, en cada pasaje, en cada párrafo si el motivo central aparece suficientemente claro. El que quiere expresar algo se halla tan embargado por el motivo que se deja llevar sin reflexionar sobre él. Se está <<con el pensamiento>> demasiado cerca de la intensión y se olvida de decir lo que se quiere decir.

Ninguna corrección es pequeña o baladí como para no realizarla. Entre cien cambios, cada uno aisladamente podrá parecer pueril o pedante, pero juntos pueden determinar un nuevo nivel del texto.

Nunca se ha de ser mezquino con las tachaduras. La extensión es indiferente, y el temor de que lo escrito no sea bastante, pueril. Por eso nada debe tenerse por valioso por el hecho de estar ahí escrito sobre el papel. Cuando muchas frases parecen variaciones de la misma idea, a menudo simplemente significan diferentes tentativas de plasmar algo de lo que el autor aún no es dueño, en cuyo caso debe elegirse la mejor formulación y con ella seguir trabajando. Una de las técnicas del escritor es saber renunciar incluso a ideas fecundas cuando la construcción lo requiere, y a cuya fuerza y plenitud precisamente contribuyen las ideas suprimidas. Igual que en la mesa no se debe comer hasta el último bocado ni beber la copa hasta el fondo. Sería sospechoso de pobreza.

Quien desee evitar los clichés no debe limitarse a las palabras, si no quiere incurrir en vulgar coquetería. La gran prosa francesa del siglo XIX era en esto particularmente susceptible. La palabra aislada raramente resulta banal: también en la música el sonido aislado resiste el abuso. Los clichés más odiosos son más bien uniones de palabras del tipo de las que Karl Kraus puso en la picota: perfectamente construidas y discurridas, como queriendo valer para todos los tiempos. Porque en ellas rumorea el inerte flujo de un lenguaje cansino, lo que sucede cuando el escritor no opone mediante la precisión de la palabra la resistencia debida donde el lenguaje tiende a destacarse. Pero esto no vale sólo para las uniones de palabras, sino hasta para la construcción de formas enteras. Si un dialéctico, pongamos por caso, procediera a remarcar los pasos del pensamiento en su avance comenzando tras cada cesura con un pero, el esquema literario desmentiría el propósito aesquemático del razonamiento.

El fárrago no es ningún bosque sagrado. Siempre es un deber eliminar las dificultades, que sólo surgen de la comodidad de la autocomprensión. No basta distinguir sin más entre la voluntad del escribir en forma densa y adecuada a la profundidad del objeto, la tentación de lo particular y la pretenciosa despreocupación: la insistencia desconfiada siempre es saludable. Quien no quiera precisamente hacer ninguna concesión a la estupidez del sano sentido común, debe evitar adornar estilísticamente ideas que de por sí tiran a la banalidad. Las trivialidades de Locke no justifican el modo críptico de Hamann.

Aun no teniendo más que reparos mínimos contra un trabajo concluido sin importar su extensión, hay que tomarlos en serio como pocas cosas, y ello independientemente de toda atención a la relevancia que pueda tener. La carga afectiva del texto y la vanidad tienden a minimizar todo reparo. Lo que se deja pasar como un escrúpulo menor puede denotar el escaso valor objetivo de la totalidad.

La procesión de Echternach [en que se dan tres pasos adelante y dos saltos hacia atrás] no es la marcha del espíritu del mundo, ni la limitación y la retracción los medios para representar la dialéctica. Ésta  se mueve antes bien entre los extremos, y mediante consecuencias extremas impulsa al pensamiento a lo opuesto en lugar de cualificarlo. La prudencia que prohíbe ir demasiado lejos en una sentencia, casi siempre es un agente del control de la sociedad, y, por tanto, del entontecimiento general.

Escepticismo ante la objeción predilecta de que un texto o una expresión son <<demasiado bellos>>. El respeto por el tema, y aun por el sufrimiento, con frecuencia no hace más que racionalizar el rencor contra aquel a quien le resulta insoportable encontrar en la forma cosificada del lenguaje la huella de lo que los hombres padecen, la huella de la indignidad. El sueño de una existencia sin ignominia, que se afirma en el lenguaje apasionado, cuando se le impide perfilarse en un contenido, debe ser disimuladamente ahogado. El escritor no puede aceptar la distinción entre expresión bella y expresión exacta. Ni debe creerla en el receloso crítico ni tolerarla en sí mismo. Si consigue decir lo que piensa, en ello ya hay belleza. En la expresión, la belleza por la belleza nunca es <<demasiado bella>>, sino ornamental, artificial, odiosa. Pero quien con el pretexto de estar absorto en el tema renuncia a la pureza de la expresión, lo que hace es traicionarlo.

Los textos decorosamente elaborados son como telarañas: consistentes, concéntricos, transparentess, bien trabajados y bien fijados, Capturan todo cuanto por ahí vuela. Las metáforas que fugitivamente pasan por ellos se convierten en nutritiva presa. Hacia ellos acuden todos los materiales. La solidez de una concepción puede juzgarse observando si ésta recurre a demasiadas citas. Cuando el pensamiento a abierto un compartimiento de la realidad, debe penetrar sin violencia del sujeto en el contiguo. Su relación con el objeto se confirma en cuanto otros objetos van cristalizando en torno suyo. Con la luz que enfoca hacia su objeto particular empiezan a brillar otros más.

El escritor se organiza en su texto como lo hace en su propia casa. Igual que con sus papeles, libros y lápices, carpetas, que lleva de un cuarto a otro produciendo cierto desorden, de ese mismo modo se conduce con sus pensamientos. Para él vienen a ser como muebles en los que se acomoda, a gusto o a disgusto. Los acaricia con delicadeza, se sirve de ellos, los revuelve, los cambia de sitio, los deshace. Quien ya no tiene ninguna patria, halla en el escribir su lugar de residencia.Y en él inevitablemente produce, como en su tiempo la familia, desechos y amontonamientos. Pero ya no dispone de desván y le es de sobremanera difícil desprenderse de la escoria. De modo que al tener que estar quitándosela de delante corre el riesgo de acabar llenando sus páginas de ella. La obligación de resistir a la compasión de sí mismo incluye la exigencia técnica de hacer frente con extrema alerta al relajamiento de la tensión intelectual y de eliminar todo cuanto tiende a fijarse como una costra en el trabajo, todo cuanto discurre en el vacío y todo lo que quizá en un estadio anterior se desarrollaba, creándola, en la cálida atmósfera de una charla, pero que ahora queda atrás como algo mustio e insípido. Al final el escritor no podrá ya ni habitar en sus escritos.”

Theodor Ludwig Wiesengrund Adorno

Mínima Moralia. Reflexiones desde la vida dañada