Sobre Monos o Navajas

Un día u otro

todos seremos felices.

Yo estaré libre

de mi sombra y de mi nombre.

El que tuvo temor

escuchará junto a los suyos

los pasos de su madre,

el rostro de la amada será siempre joven

al reflejo de la luz antigua de la ventana,

y el padre hallará en la despensa la linterna

para buscar en el patio

la navaja extraviada.

Jorge Tellier

Edad de oro

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Sobre monos o navajas

“¿Habéis visto a otros -a algún
compañero- con monos o con osos?”

Un gitano descarriado. 1912

He visto muchos de los suyos…
desde la misma Rhodez
viniendo en caravanas de la feria
de San Juan,
pero nunca un mono o un oso.

Ezra Pound

EL GITANO

Personæ

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Sobre monos y navajas

pound-1945-05-26

“…de alguien así, del que las mujeres se apartan
por las cenizas de tabaco dispersas por su abrigo
y cuya garganta
muestra poca familiaridad con la navaja
y barba de tres días;

de alguien así, cogiendo un sucio
ejemplar sin lomo del estante,
demasiado barato para catalogarlo,
loquitur,

“¡Ah-eh! qué nombre más extraño…
¡Ah-eh! Debe ser raro cuando hasta yo no tengo…”
Y perdido con la edad
a mitad de página
el hábito de disculparse,
analiza forma y pensamiento para ver
cómo huí yo de la inmortalidad.”

Ezra Pound

FAMAM LIBROSQUE CANO

Personæ

Pound-Ezra_Erker-Verlag_St-Gallen

Citas de Elytis: Actualizado

“Quisiera al presentar estos téxtos, inmediatamente confesarlo: no soy crítico y tampoco prosista. El análisis psicológico no me atrae para nada, en buena medida carezco de capacidad de observación, y me aburre mortalmente todo intento de descripción. No tengo otra manera de agotar un tema más que vivirlo, escribiendo. Lo cual significa que me zambullo en él mucho antes de que aclare qué quiero decir, y me dejo divagar por aquí y por allá, de preferencia en los rincones más oscuros, tratando de ver o, si no, al menos de rozar y reconocer.”

“Nuestra famosa época, a la que todos nos hemos apresurado a llamar <<atrevida>>, en el fondo abunda -por extraño que parezca- en todo género de <<renunciantes>>. Nunca antes han ocurrido tantos abandonos en grupo ante el más elemental concepto de libertad; tantos intentos masivos de degradación de las cosas, del nivel de una simplicidad ideal al nivel de una simplificación práctica. Seguramente algún norteamericano medio, no contento con habernos conquistado, se venga de nosotros.”

“¿Qué les ocurrió a los hombres que les dio por combinar las palabras de tal manera que no dijeran lo que decimos cotidianamente? ¿Y por qué no seguían hasta el extremo de la página y se detenían para volver a empezar en el renglón siguiente?”

Antes que nada la poesía

“Se me queman los labios por decirlo: ¿acaso Homero era un inmaduro? Lo sabemos viejo, por supuesto -pero, ¿qué son esos cuentos sobre rocas que se mueven en el espacio, sobre brujas y princesas y albas doradas y rojas? ¿O acaso aquello que con la experiencia y los años se asienta en la mente del hombre es lo mismo que en estado juvenil había en él desde un principio, cuando era inmaduro? ¿Acaso sólo entonces las células vivas, los glóbulos rojos, desplazan más fácilmente las cosas en la imaginación y el verdadero poeta es el que sabe mantenerla en estado virgen, mientras nosotros esperamos a que primero se encoja para entonces aceptarla?”

“Entonces ¿qué era? ¿Qué era? Hoy lo veo: era el aislamiento de la sensación y su autovaloración en un instante perpetuo; lo perfecto, que no logramos, dado el relámpago, en la mínima duración que necesita para cancelar la miseria cotidiana. Es cosa cruel, dicen, la Belleza. He ahí un lugar común que aún no se desgasta. Y aquí entre nosotros: el único.”

“Pero si algunas de nuestras acciones tienen un segundo significado es precisamente éste: que ocurren en el momento en que pueden adquirirlo.”

Las Muchachas

Odysseas Elytis

Οδυσσέας Ελύτης

De cuando los premios Nobel eran de verdad (1979)


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Poesía en medio del ruido

Una de las cosas que más me ha costado a mí, que vengo de una ciudad pequeña como Temuco, es acostumbrarme al ruido. Sin ánimo de ofender o criticar, la Ciudad de México es una ciudad extremadamente ruidosa. Hay que acostumbrarse a ruidos de todo tipo: los truenos que acompañan la intensa lluvia, los bocinazos de los tacos probocados por la lluvia, o simplemente por el exceso de gente, los vendedores ambulantes que gritan su típico “10 pesos le cuesta, 10 pesos le vale”, los organilleros… Todos ruidos intensos que no dejan descanzar nunca, porque ciudades como esta no descanzan.

Hoy estuve en medio de todo ese ruido, en el Zócalo. Ahí estaban los gritos de los vendedores de comida, los organilleros, los grupos de indígenas bailando, y como era la Feria del Libro del Zocalo, los gritos y los murmullos de mucha gente comprando y vendiendo libros. En realidad, no era el ambiente adecuado para un recital de poesía, pero no todos los días se puede escuchar a Juan Gelman recitar versos como este:

decir que esa mujer era dos mujeres es decir poquito

debia tener unas 12.397 mujeres en su mujer/

era dificil saber con quien trataba uno

en ese pueblo de mujeres/ejemplo:

Yacíamos en un lecho de amor/

ella era un alba de algas fosforecentes/

cuando la fui a abrazar

se convirtió en singapur llena de perros que aullaban/recuerdo…

Y después tuvo la amabilidad de dedicarme un libro. Esas pocas oportunidades en la vida que se tienen de estrechar la mano de uno de los mejores poetas de América.

Gracias por la alegría de su poesía en medio del ruido.