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Presentación en Primavera Hacker 2016

El pasado sábado 5 de noviembre participé en el evento Primavera Hacker 2016, el que se efectuó en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile. Dejo acá una copia de la presentación y  la ponencia.

Enlace a presentación en formato prezi.

 

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Disputas tecnológicas y diversidad contextual: El poder tecnológico más allá del capitalismo
Helder Binimelis
(Ponencia)

La comprensión de la tecnología implica distinguir dos dimensiones dialécticas de su proceso de desarrollo. En primer lugar, la dimensión racional y la búsqueda de la eficiencia (que habitualmente es lo único que se entiende como tecnología); y por otra parte, la vinculación de esas eficiencias con la sociedad, es decir, con los intereses y necesidades de poder que en ella existen (los que habitualmente están definidos por patrones de desigualdad económica y exclusión cultural). Siguiendo a Feenberg (2002), denominaremos a este proceso como instrumentalización tecnológica.
En las sociedades globalizadas actuales, las interpretaciones dominantes respecto a la instrumentalización de la tecnología están habitualmente enmarcadas por el impacto institucional del trabajo y el consumo capitalistas. Sin embargo, estas estructuras institucionales, orientadas primordialmente por discursos neoliberales y de la economía del conocimiento, no están homogéneamente distribuidas en todas las sociedades provocando con ello disputas tecnológicas, es decir, procesos de competencia asimétrica entre agentes en torno a la instrumentalización de tecnologías en espacios de interacción social no homogéneos.
La distinciones habituales entre sociedades modernas y pre-modernas, desarrolladas y subdesarrolladas, centrales y periféricas, se desdibujan. El Norte y el Sur han dejado de tener una lógica geográfica. Las expectativas generadas por el capitalismo en relación a un crecimiento económico constante, asociado al desarrollo de innovaciones tecnológicas y a la creación y satisfacción de necesidades por medio de tecnología, se enfrenta con contextos sociales marcados por brechas de diverso tipo. Estas brechas no tienen un impacto exclusivo en el ámbito económico (entendido aquí como trabajo y consumo en los espacios nacionales y globales), sino que, debido a la fuerte penetración tecnológica actual, se extienden al ámbito político, comunitario e identitario, y también a la vida personal y familiar manifestándose en forma diferenciada en diversos contextos y escalas de acción social.
Para discutir sobre lo anterior, se realiza un abordaje crítico de la propuesta de Andrew Feenberg (2001; 2002; 2008; 2009; 2010): la teoría de la instrumentalización, a partir de la cual se discutirá sobre la disputa tecnológica, las condiciones de competencia asimétrica entre agentes en torno a la tecnología a través de los conceptos de código técnico y autonomía operacional.
Las definiciones de Feenberg en torno a la instrumentalización primaria y secundaria permiten conectar la tecnología con intereses sociales, dominantes o subordinados. Pero como se profundizará más adelante, los intereses dominantes no están exclusivamente determinados por el capitalismo, sino además por otras múltiples e interrelacionadas formas de dominación social, tales como el autoritarismo político, el nacionalismo, el racismo, el patriarcalismo o el machismo.
Se discutirá, sobre las limitaciones en la comprensión de los contextos sociales en la propuesta de Feenberg (Maricuonda y Molina, 2009), quien se concentra en el control capitalista sobre la tecnología, y en las distinciones entre países desarrollados (productores de los códigos técnicos dominantes) y países en desarrollo. Interpretación que, según argumentaremos, invisibiliza las diversas asimetrías tecnológicas existentes. Es decir, la existencia de otras instrumentalizaciones, de creación de códigos técnicos y de procesos de autonomía operacional, no exclusivamente al servicio del capital o de la racionalidad moderna.
Por ello, en segundo lugar, se señala que la propuesta de Santos (1998; 2003)sobre la organización de las sociedades capitalistas en espacios estructurales de acción, permite una comprensión más acabada tanto de los procesos de instrumentalización como de los de disputa tecnológica, en la medida en que se abre a la existencia de múltiples intereses, prácticas sociales, valores, formas de poder y conocimiento que se pueden relacionar con la tecnología.
Santos señala que en las sociedades capitalistas, interactuamos en (al menos) seis espacios de relaciones sociales: el espacio doméstico, el espacio de la comunidad, el espacio de la ciudadanía, el espacio del mercado, el espacio de la producción y el espacio mundial. Estos no son necesariamente todos los espacios estructurales existentes, ni se mantendrán organizados de la misma forma permanentemente, sino que están sujetos a transformaciones sociohistóricas.
En cada espacio operan formas de poder, normatividad y conocimiento que generan, a su vez, múltiples formas de desigualdad y exclusión social. Aunque cada espacio es relativamente autónomo, hay formas de poder, normatividad y conocimiento que superan sus espacios estructurales de origen, que suman fuerzas y que generan efectos transescalares (es decir, en varios o en todos los espacios estructurales); sin embargo, las consecuencias de lo anterior no pueden predecirse, ya que depende de  dinámicas sociohistóricas particulares.
Es por ello que se propone acá que la instrumentalización de la tecnología, aunque se origine en espacios estructurales capitalistas como los de la producción (instrumentalización orientada al control sobre seres y objetos de la producción) y el consumo (instrumentalización orientada a la fetichización de la mercancía); debido a procesos de transescalamiento, son sometidos a instrumentalizaciones secundarias que responden a los intereses de dominación-emancipación antes señalados: autoritarismo político, nacionalismo, racismo, patriarcalismo y machismo.
Esto quiere decir que la disputa tecnológica ocurre en relaciones sociales de interacción estructuradas en torno a prácticas sociales, organizadas institucionalmente, a través de formas de poder y estructuras normativas específicas, y que legitiman formas de conocimiento específicas. Las diferencias colectivas e individuales en las posiciones de disputa, dependen de constelaciones de poder y conocimiento en los espacios de interacción, que son siempre contextualmente diferentes. Esto quiere decir que, aunque hoy en día, todos estemos sometidos a la influencia de la producción y el consumo tecnológico, lo que nos diferencia es el conjunto de las otras formas de poder contextualizadas (como por ejemplo, la asociación del consumo y el machismo en productos tecnológicos; o la utilización de tecnologías para exacerbar conflictos raciales o nacionalistas, entre otros).
Estas formas de interacción y poder, de marcos normativos y de formas de conocimiento alternativas, implican una serie de prácticas y saberes sociales de diverso tipo (emancipatorios,tradicionales, emergentes) de uso de tecnologías orientados por valores y sentidos prácticos, o lúdico-estéticos.
Las consecuencias principales de esta disputa tecnológica son dos: a) la desadaptación a las exigencias de poder, normatividad y conocimiento dominantes, lo que genera principalmente procesos de desigualdad y exclusión tecnológica. b) la oposición a las formas dominantes de poder, normatividad y conocimiento tecnológicas, y, por tanto, el desarrollo de alternativas tecnológicas, sustentadas en formas de interacción, normatividad y conocimiento emergentes, que a su vez genera procesos de desigualdad, exclusión y criminalización.

Se ofrece una breve vinculación de los procesos de instrumentalización tecnológica con cada uno de los espacios estructurales de acción:

El espacio de la producción: a) es donde la tecnología se genera como mercancía y adquiere valor de cambio por otras mercancía. b) el uso de la tecnología está orientado a controlar y explotar la naturaleza, generando con ello su degradación. c) se usa además como mecanismo de control, explotación y degradación del ser humano. d) las consecuencias de lo anterior son la desigualdad de clase (entendida como un menor acceso a valor de cambio) y la exclusión sociocultural (entendida como control, explotación y degradación de los contextos culturales y naturales donde los excluidos viven). e) estas lógicas de control y explotación se extienden tranescalarmente más allá del espacio de la producción. f) son sometidos a control y explotación quienes no están en la frontera tecnológica de la producción. g) entran en conflicto, quienes promueven formas de producción y tecnologías opuestas al control y a las diversas formas de explotación existentes.

El espacio del mercado: a) la tecnología por razones obvias es entendida como mercancía, lo que implica su desconexión de los procesos de producción (no vemos en el producto la explotación o la degradación del trabajo), es decir, el fetichismo de la tecnología que adquiere valor por sí misma. b) la tecnología se asocia a la cultura del consumo, es decir, al proceso de autoexplotación de los consumidores por medio del cual un producto es desvinculado de su utilidad práctica y, por tanto, satisface las necesidades del mercado más que las necesidades de los usuarios. c) estás lógicas de mercantilización y consumo se extienden tranescalarmente más allá del espacio del mercado. d) el fetiche de la mercancia y la autoexplotación del consumo tecnológico afectan tanto a quienes pueden consumir como a los excluidos por razones económicas del mercado. e) entran en conflicto con quienes promueven formas de intercambio de mercancias que no impliquen fetichismo de la mercancía ni autoexplotación.

El espacio mundial: a) la tecnología se usa para conseguir posiciones de privilegio tecnológico tanto en el espacio de la producción (control global sobre la explotación y la degradación de la naturaleza y los seres humanos), como en el espacio  del mercado (control de los flujos globales de mercancía). b) la tecnología cumple acá funciones de control, explotación y generación de dependencia económica mundial. c) estas lógicas mundiales son indispensables para extender la influencia transescalar de los espacios de la producción y del mercado. d) son sometidos a las lógicas globales de explotación, degradación de la naturaleza y de los seres humanos, y de control de los flujos comerciales, aquellas economías que no están en la frontera tecnológica y que por tanto son dependientes de las reglas establecidas en entornos globales. e) entran en conflicto con ellas, los países y economías que se oponen a unas relaciones internacionales marcadas por la dependencia tecnológica, y promueven relaciones internacionales igualitarias.

El espacio de la ciudadanía: a) bajo el influjo de las lógicas hegemónicas, la tecnología es concebida como mecanismo de control y explotación política de los ciudadanos, y también como mecanismo de fetichización de la política, es decir, de una política mediática distanciada de sus mecanismos de producción, y que implica también la explotación de los ciudadanos; todo ello, orientado por la búsqueda de mantener o adquirir poder político. b) son sometidos a las lógicas de control y explotación política ciudadanos que no poseen la capacidad de navegar en los flujos de información filtrados por medios técnicos; y que por ello, son impactados negativamente por una política mediática. c) estas lógicas de control autoritario y explotación política se extienden tranescalarmente más allá del espacio de la ciudadanía. d) entran en conflicto con las lógicas dominantes de este espacio, quienes intentan invertirla, es decir, quienes por medios técnicos buscan dar el poder a los ciudadanos de controlar la política y proveer información que facilite la navegación política a los ciudadanos superando el control mediático.

El espacio de la comunidad: a) bajo el influjo de las lógicas hegemónicas, la tecnología es utilizada como mecanismo de control y explotación de identidades subalternas; puede implicar además, la transformación de esas identidades subalternas en productos de consumo, negando con ello una parte significativa de su construcción identitaria. b) La tecnología es utilizada desde la lógica dominante como mecanismo de inclusión y exclusión identitaria. c) Son sometidas a control, explotación y consumo aquellas identidades que no son capaces de adaptarse a los procesos de diálogo y disputa identitaria por medios técnicos. e) entran en conflicto con las lógicas dominantes de este espacio, quienes buscan por medios técnicos la promoción de identidades subalternas. e) estas lógicas de dominación identitaria, nacional y racial se extienden tranescalarmente más allá del espacio de la comunidad.

Finalmente, el espacio íntimo y doméstico: a) el uso de tecnología desde una lógica dominante en este espacio implicaría mecanismos de control y explotación de relaciones personales bajo lógicas patriarcales, sexualmente estereotipadas y que a su vez, potencien diferencias generacionales. b) implica también, la utilización de medios técnicos para la transformación de las relaciones interpersonales en procesos de consumo, explotación y autoexplotación. c) son sometidos a control y explotación quienes no pueden utilizar autónomamente medios técnicos en los espacios íntimos y domésticos. Esto implica por una parte, un control patriarcal de la tecnología, y por otra parte, un control generacional de la tecnología. El consumo de la intimidad funciona como explotación y autoexplotación, y como degradación de las relaciones interpersonales. d) entran en conflicto con estas lógicas quienes buscan romper con un uso patriarcal de la tecnología y promueve, por ejemplo, el cyberfeminismo; la defensa de la intimidad por medio del anonimato y la encriptación, o quienes intenten romper con la lógica de control generacional de la tecnología. e) estas lógicas machistas y patriarcales se extienden tranescalarmente más allá del espacio de la producción.

Se concluye que estas múltiples formas de opresión y resistencias en torno a la tecnología no pueden ser comprendidas de forma aislada. La distinción de Santos entre luchas paradigmáticas y subparadigmáticas puede enriquecer analíticamente la noción de “margen de maniobra”, desarrollada por Feenberg, esa autonomía relativa en el uso de tecnología que posibilitaría la resistencia (Feenberg, 2002).

Como expresa Santos (2003), una lucha que reconoce que forma parte de un todo que debe ser transformado y que por tanto pretenden cambios en la totalidad de nuestras sociedades, es una lucha por un cambio de paradigma, por un nuevo tipo de sociedad. Una lucha que se considera más relevante que las demás, es subparadigmática, es decir, pretende únicamente transformar las condiciones particulares de opresión de un grupo social, y no transformar la sociedad capitalista. Por ello es que se postula acá que no basta pensar la tecnología desde el capital, o para emanciparla del capital, si al mismo tiempo siguen existiendo otras formas de dominación que continuarán “programando” exclusiones y desigualdades en la tecnología.

Referencias
Feenberg, A., 2010. Ten Paradoxes of Technology: Techné Res. Philos. Technol. 14, 3–15. doi:10.5840/techne20101412
Feenberg, A., 2009. Ciencia, tecnología y democracia: distinciones y conexiones. Sci. Stud. 7, 63–81. doi:10.1590/S1678-31662009000100004
Feenberg, A., 2008. From Critical Theory of Technology to the Rational Critique of Rationality. Soc. Epistemol. 22, 5–28. doi:10.1080/02691720701773247
Feenberg, A., 2002. Transforming technology: a critical theory revisited. Oxford University Press, New York, N.Y.
Feenberg, A., 2001. Democratizing Technology: Interests, Codes, Rights. J. Ethics 5, 177–195.
Mariconda, P.R., Molina, F.T., 2009. Entrevista com Andrew Feenberg. Sci. Stud. 7, 165–171. doi:10.1590/S1678-31662009000100009
Santos, B., 2003. Crítica de la Razón Indolente. Contra el desperdicio de la experiencia., 1| ed. Desclée de brouwer, Bilbao.
Santos, B., 1998. De la mano de Alicia: Lo social y los político en la postmodernidad, 1a. ed. 1a. reimp. 2006. ed. Siglo del Hombre Editores, Ediciones Uniandes, Bogotá.

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La web que queremos

Necesitamos la ética hacker: ¿dónde está?

Leyendo la excelente nota de John Biggs me recordé de la ya casi olvidada expresión de Pekka Himanen: la ética hacker.

Primero comento la nota de Biggs titulada: “Ahora es el momento para que todos los Buenos Nerds vayan en ayuda de Internet” (en inglés).

Señala que el tema de la vigilancia sobre los ciudadanos (no sólo de Estados Unidos, sino de todos quienes usamos servicios creados y alojados en Estados Unidos) es un tema urgente.

Es absolutamente necesario que los buenos muchachos y muchachas que hay por ahí y que saben de programación se pongan a jugar con el código y crean algunas aplicaciones para que podamos defendernos de las arbitrariedades de los gobiernos. Biggs señala algunas vías por donde empezar:

  • Tenemos la necesidad de encriptarlo todo. No tenerla es como dejar la ventana abierta cuando vamos de vacaciones: mensajes, discos duros, etc.
  • Transparencia y control. Los proveedores de servicios deben permitir la encriptación y tener políticas claras y transparentes.
  • Apoyar el Open Source. Hay que dejar de lado sistemas operativos y programas que se construyen con códigos cerrados y que no dejan saber cómo se programaron y qué hacen con nuestros datos en segundo plano. Hay que dejar Windows y IOS por alguna de las versiones de Linux que se adapte a tus necesidades.
  • No des permiso para ser identificado o uses hardware que te identifique. Con el auge de los smartphone estamos constantemente entregando información sobre nosotros a las empresas (y quien sabe a quién más) con o sin nuestro consentimiento, y eso es algo que debemos evitar.

Hasta ahí lo que plantea Biggs. Como decía al inicio me trajo a la memoria el libro de Himanen (que a todo esto se puede descargar legalmente acá). El asunto es que para poder asumir esos y otros desafíos que los gobiernos y las empresas nos ponen por delante al intentar poner límites y controles a internet, necesitamos personas que sientan un compromiso ético y político por la programación y desarrollen las propuestas de Biggs y todo lo necesario para volver a tener una internet libre.

No hay que olvidar que ser hacker no es sinónimo de hacer virus y cometer delitos informáticos (eso lo hacen los crackers), y tampoco tiene que ver exclusivamente con la programación. Necesitamos personas que ayuden a difundir las formas de volver a hacer libre internet. Debemos enseñarle a las personas cómo encriptar y cuál es su importancia, debemos enseñar a las personas que no da lo mismo entregarse a cualquier empresa privada (sobre todo si es estadounidense). Debemos desarrollar manuales sobre los mecanismos de rastreo de los celulares y cómo desactivarlos. Debemos pensar cómo controlar a nuestros gobiernos aplicando los mismos principios que ellos nos exigen a nosotros y más todavía: “Si no tienen nada que ocultar, no tienen nada que temer de los ciudadanos.”

Stallman, Assange y Snowden

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Foro de Software Libre y su desarrollo en la Araucanía

Este sábado a las 16 hrs. se efectuará el Foro de Software Libre y su desarrollo en la Araucanía, que se realizará en el Campus Norte de la Universidad Católica de Temuco.

Fui invitado por los organizadores a presentar una pone ncia, la que he titulado:

3 Reflexiones sobre Uso de Tecnología y sus Consecuencias Sociopolíticas

Más información del evento Aquí:

Keep Calm

Crea tu poster con KeepCalm-o-Matic™

Instalado Libre Office

Al fin pude instalar Libre Office, todavía en inglés, pero como comentabla hace unos días, era mi deseo por abandonar a Oracle y sus malas artes luego de adquirir a Sun Macrosystems.

En fin, espero pronto tenerlo ya en español y con los diccionarios funcionando.